domingo, 1 de junio de 2008

ENTREVISTA EN EL DIARIO MONTAÑES A FERNANDO ZABALLA "CACHIMBO"

Esta es la entrevista que aparece hoy en el diario montañes al popular trovador de Udías "Cachimbo" al final podeis ver tambien su intervencion de hace algunos años en el programa"Un pais en la mochila"
FERNANDO ZABALLA CACHIMBO
«El trovador es un poeta rural que representa a una persona de pueblo»

El hijo de Masio, el de La Hayuela recuerda a su padre como un mito del folclore cántabro

Forma parte del grupo Tanea, liderado por los hermanos Agüeros, en el que sigue recitando La sombra alargada, gigantesca de su padre le ha seguido en todos los pasos que ha dado en esta vida. Sus enseñanzas fueron consejos sabios y nunca imposiciones. Ser hijo de Masio, el de La Hayuela, deja una impronta en el oficio de trovador. Fernando Zaballa, conocido artísticamente como Cachimbo, es un digno heredero de la trova, que en Cantabria está asociada a la figura de leyenda de Masio. Cachimbo, escribe y recita versos, pero también canta y lo ha hecho en solitario ganando concursos y en Voces Peña Sagra. Ahora es integrante del grupo Tanea y asume el rol del viejo trovador entre canción y canción. A sus 64 años disfruta de una prejubliación en su pueblo natal, La Hayuela, que inmortalizó su padre.

-¿Cachimbo es una danza chilena, ¿lo sabía?

-Sabía que era algo de por ahí, de Hispanoaérica, pero nada más. Mi padre me decía que la vida era un teatro y que había que hacer el payaso de alguna manera. Él nos 'bautizó' a mí y mis dos hermanos con nombres circenses: Cachimbo, Cutibamba y Cabezón. Nos contó una historia: unos niños se juntaron para cazar un ratón, fue tan valiente que se escondió entre la gente y no se dejó atrapar. Me quedé con el nombre de Cachimbo.

-¿Qué representa la boina en la trova?

-El trovador es el poeta rural que representa a una persona de pueblo. Va ataviado con boina como los coros rondas de Campoo.

-¿Como la montera en el toreo, hay que tener un arte especial para tirar la boina al suelo?

-Solamente he tirado la boina en una ocasión con una poesía que acababa con un poco de rabia. Pero sí, a veces se tira la boina si la trova es muy crítica. No hace falta arte, más bien enfado.

-¿Prosa o verso?

-Lo hago todo en verso: trovas de mi padre, poesía de Jesús Cancio, Gabriel de Galán y también composiciones mías. Algunas están dedicadas a la Virgen del Moral, a la Cueva de El Soplao, temas de actualidad como una contra la violencia de género. Hay que salirse de lo rural, del micromundo de tu comarca, para que en otras zonas entiendan las trovas picarescas o humorísticas.

-¿Su mejor trova?

-La de la ermita de la Virgen del Moral refleja a un muchacho de otros tiempos que iba con unas vacas, le cayó una terrible tormenta y se tuvo que refugiar en la capilla. También tengo otra muy representativa dedicada a las marzas de Torrelavega.

-Usted apareció en el programa 'Un país en la mochila'.

-Labordeta buscaba cosas singulares de Cantabria. No buscaba artistas de renombre. Había sido dos veces el pregonero de los carnavales en Torrelavega, todo en verso, y fue Javier López Marcano quien me puso en contacto con este hombre. Fue a La Hayuela y allí le mostré mi taller de carpintería y después me pidió que le dedicara una trova y una canción.

-¿Qué le da La Hayuela al trovador?

-Le da el nombre de mi padre porque La Hayuela y todo el municipio de Udías está cerca de la costa y la trova es más del interior. Él que se pasa horas solo es el pastor en el monte. Pero curiosamente quien sacó la trova a la región fue mi padre. En el Día de Cantabria, en Cabezón, había un apartado para los romanceros y los trovadores.

-El recuerdo de su padre, Masio, permanece intacto. ¿Se ha convertido en un mito?

-Sí, sí. Todo el mundo se acuerda de él por su inteligencia, capacidad mental, era un fuera de serie. Además era una persona entrañable, con una educación especial. A él le enseñó a leer y escribir un mendigo que había sido un maestro, pero que por cuestiones políticas se había quedado sin trabajo y en la más absoluta miseria. Era en el reinado de Alfonso XIII. Mi padre fue amigo de Rafael Alberti, Jesús Cancio y Matilde de la Torre.

-¿Qué tenía de singular?

-Fue un gran recitador de poesía. Tenía un don para escribir trovas como las que dedicó a los pescadores de Comillas, a Cabuérniga, a Santander. Para mí tenía un gran nivel poético porque se salía del trovador rural que siempre recurría a las vacas, los burros, el campo. Creo que su aportación al folclore de Cantabria fue importante, en particular cuando colaboró con el Dúo Cantabria.

-¿Qué aprendió de él?

-Cuando mi padre se hizo mayor procuré seguirle. Era una persona que siempre estaba enseñando. A mí desde chaval me gustaba la poesía, pero él me decía que cantaba mejor que él y que debía dedicarme a la canción. Y en parte le hice caso.

-¿Masio era un hombre de izquierdas?

-Sí, era un hombre de ideas republicanas y progresistas. Pero también le tengo que decir que su talante era conciliador y recuerdo que cuando venía un cura en autobús a dar misa a La Hayuela siempre hablaba con él. Sabía estar muy bien con todo el mundo.

-Él dejó un legado, pero qué pocos trovadores quedan, Cachimbo.

-La verdad es que quedamos pocos. Está Faustino, el de Obeso, El Cartero de Correpoco, Julián Díaz, Manuel Jesús. Hay quien hace trovas en su casa pero luego no se atreve a exponerlas en las fiestas ante el público.

-¿Es el género menor del folclore cántabro?

-No, no. Componer trovas cuesta mucho, es todo en verso. Me cuesta menos cantar que hacerlas. Lo que ocurres que es menos popular que la gaita, la pandereta, el pito y el tambor, el rabel, los coros rondas, las voces solistas. Cada cosa tiene su espacio y creo que se debe conservar este patrimonio tan rico.

-Usted se dedica también a la canción montañesa.

-De joven compaginaba la trova con la canción. Tocaba la guitarra y me gustaba escuchar a Los Puertochiqueños o al Coro Ronda Garcilaso. Cuando me casé y tuve hijos dejé un poco a un lado el folclore y me centré en mi oficio de carpintero. En un accidente perdí parte de los cinco dedos de la mano derecha. A partir de 1985 volví con muchas ganas y me presenté a muchos concursos de canción montañesa y gané varios de ellos como el del Día de Campoo o el de la Romería del Faro. Luego formé parte de Voces Peña Sagra al que se incorporaron dos pandereteras en el año 2000. Desde hace cuatro años estoy en el grupo Tanea.

-Con los hermanos Agüeros...

-Sí, con Sergio y Fernando, dos chavales fenomenales y dos estupendos cantantes. El grupo lo completan Pablo Cossío, Arancha Becerril y Ana María García, éstas dos últimas son pandereteras. Yo recito trovas entre canciones y también canto algún tema.

-¿Qué opina del estilo asturianado de Sergio Agüeros?

-Como dice Benito Díaz, Torrelavega es la cuna del folclore en Cantabria y es normal que cuando más oriental es la comarca es lógico que el cantante coja un estilo más asturiano. Hay sitio para todos y a mí, personalmente, no me gusta caer en purismos. Sergio es muy bueno y canta de maravilla. Eso es lo que cuenta.

«En este oficio sembramos alegría y amor»
-Usted ha actuado en México y California con Tanea. Ese es un viaje inolvidable. ¿Cómo surgió?

-Fue en marzo de 2007. La Asociación de Garabandal en México invitó al grupo para dar un concierto y en California, en concreto para tocar en Los Ángeles y San Francisco, nos llevó Pepe Dosal, que es natural de Peñarrubia y ha hecho una gran fortuna económica con sus inmobiliarias. Actuamos para emigrantes y descendientes de cántabros. Fue una gozada. A mí personalmente me encantó California, con esas casas bajitas que salen en las películas.

-¿Admira a alguien de manera especial de la música tradicional cántabra?

-En esta noble profesión sembramos alegría y amor. No me gusta dar nombres, porque hay muchos y buenos. Pero mire, como no es muy conocido le diré un nombre: Genio, el de Camijanes. Es un cantador de asturianas increíble, pero por encima de los valores artísticos destacaría su hermosa bondad.

-'Quien muere, pero no perece, permanece'

-Masio, el de La Hayuela.

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